La región
mesoamericana enfrenta crecientes problemas de salud debidos a determinantes
sociales y cambios ambientales, a la vez que debe resolver la agenda del rezago
epidemiológico priorizada por el Sistema Mesoamericano de Salud Pública. La
mayor complejidad y la influencia de la globalización requieren de esfuerzos
innovadores para fortalecer los sistemas nacionales de salud y su coordinación
regional. Es por ello que el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP-México),
en colaboración con el Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en
Nutrición y Salud (INCIENSA) y el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de
la Salud de Panamá (ICGES), desarrollaron un estudio enfocado al análisis de
las capacidades de diversas instituciones dedicadas a ofrecer acciones de salud
pública en los países de Centroamérica (Belice, Costa Rica, El Salvador,
Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá) y en los estados fronterizos de
Quintana Roo y Chiapas en México así como en la República Dominicana. Apoyado
financieramente por la Asociación Internacional de Institutos Nacionales de
Salud,[1]
el estudio contribuyó a sentar las bases para identificar la necesidad de
nuevos institutos nacionales o regionales de salud pública así como a
constituir redes institucionales capaces de fungir como institutos nacionales. El
Instituto Mesoamericano de Salud Pública se vio así beneficiado en sus
orígenes. Para el desarrollo del estudio se combinaron enfoques y técnicas cualitativas y cuantitativas, las cuales a través de procesos de análisis descriptivos y de triangulación de la información derivada de las diferentes fuentes, permitieron generar evidencia sobre las capacidades de las diversas organizaciones estudiadas para ofrecer FESP.
![]() ![]() Resultados En el ámbito regional, las acciones de salud pública con mejor desempeño fueron el monitoreo, evaluación y análisis del estado de salud de la población (FESP 1); la vigilancia, investigación de problemas y control de riesgos y amenazas a la salud pública en particular para el área de enfermedades infecciosas (FESP 2.1.1), y el desarrollo de políticas y planificación (FESP 5), esto es, han desarrollado mayores competencias y capacidades para responder al perfil epidemiológico de la población (cuadro 2). En contraste, pese a la que mayoría de los países de esta región presentan patrones de mortalidad con predominancia de enfermedades crónico-degenerativas, muy pocos han desarrollado mecanismos eficaces para la vigilancia, investigación y monitoreo de las enfermedades no infecciosas (FESP 2.1.2). Otra similitud en el desempeño de las FESP entre diversos países de Mesoamérica- RD es la necesidad de reforzar las capacidades de investigación en salud pública, FESP En el desagregado por países se encontró evidencia de avances importantes en el desarrollo de algunas capacidades para cumplir con FESP. Las instituciones participantes de Belice han desarrollado una mayor capacidad para la vigilancia, investigación de problemas y control de riesgos y amenazas a la salud pública en particular para el área de enfermedades infecciosas (FESP 2.1.1); por su parte, las instituciones de Costa Rica también han avanzado en el cumplimiento de la vigilancia epidemiológica de enfermedades infecciosas y control de brotes (FESP 2.1.1 y 2.3) que es apoyado por un desarrollado sistema de laboratorios a nivel nacional, asimismo ha mejorado el diseño y elaboración de planes alineados con las políticas gubernamentales en torno a acciones específicas de salud pública (FESP 5). En el caso de El Salvador, han logrado desarrollar competencias específicas para realizar vigilancia y control de riesgos en salud pública (FESP 2.1.1), así como diseñar e implementar planes y acciones para mitigar los daños producidos por emergencias y desastres (FESP 11). Las instituciones de Guatemala, han desarrollado mayores competencias para la vigilancia y control de brotes (FESP 2.4), congruente con las enfermedades del rezago epidemiológico como primeras causas de morbi-mortalidad en este país. Las instituciones participantes de Honduras han avanzado en el desarrollo de estrategias para la evaluación y promoción del acceso equitativo a los servicios de salud (FESP 7). En el caso de aquellas para México-Chiapas, se indican avances en la capacidad de las organizaciones de la región para monitorizar la situación de salud de la población (FESP 1), así como para realizar vigilancia de las enfermedades infecciosas (FESP 2.1.1), realizar planes identificando prioridades (FESP 5) y vigilar el cumplimiento de la regulación sanitaria (FESP 6); por su parte, las instituciones de Quintana Roo reportan mayores capacidades para el control de brotes (FESP 2.4) y la evaluación y promoción del acceso equitativo a los servicios de salud (FESP 7). En el caso de Nicaragua y República Dominicana se presentan mayores capacidades para realizar vigilancia e investigación en enfermedades infecciosas acorde con el perfil epidemiológico predominante (FESP 2.1.1). Panamá muestra significativos avances en la capacidad para realizar vigilancia, investigación de problemas y control de riesgos y amenazas a la salud pública en particular para el área de enfermedades infecciosas (FESP 2.1.1), investigación en salud pública (FESP 2.2), pruebas para el monitoreo de la salud pública (FESP 2.3) y evaluación y promoción del acceso equitativo a los servicios de salud (FESP 7). Las principales fortalezas identificadas en las organizaciones dedicadas a ofrecer acciones de salud pública en la región fueron la presencia de variadas instituciones (gubernamentales y no gubernamentales) dedicadas a realizar FESP en todos los países, la disponibilidad de recursos humanos capacitados en la región, la iniciativa del proyecto del Sistema Mesoamericano de Salud Publica, (SMSP), la capacidad para formar Recursos Humanos en el área, la existencia de tecnologías de información para la capacitación de RRHH (Campus Virtual) y el cúmulo de buenas prácticas y experiencias en la región. | Se seleccionaron 83 instituciones representativas de los nueve países o estados participantes abocadas al desarrollo de FESP y entre noviembre de 2008 y marzo de 2009 se aplicó una encuesta en línea (a un informante por institución) con el propósito de analizar el grado de desempeño de las FESP; así mismo se realizaron 61 entrevistas semi-estructuradas a actores clave de estas instituciones. Se analizaron los datos para cada país y a nivel agregado con base en un taller regional de fortalezas, debilidades oportunidades y amenazas en el desarrollo de las FESP celebrado en San José Costa Rica en julio de 2009. De manera complementaria se obtuvo información documental de cada país lo que permitió complementar y contrastar datos y apoyar la interpretación y el análisis de los resultados (cuadro 1). Una limitante del estudio es que no se logró entrevistar en Costa Rica a representantes del Ministerio de Salud. El proyecto siguió cinco etapas para el logro de sus objetivos: a) Identificación de las organizaciones o unidades dedicadas al desarrollo de alguna FESP en cada país; b) entrevistas a actores claves del sector en cada uno de los países; c) elaboración de un diagnóstico de situación de las FESP para las organizaciones seleccionadas, a partir de una encuesta en línea; d) validación del informe por representantes de los países participantes; e) taller de planeación estratégica. Las etapas b) y c) se llevaron a cabo en paralelo después de la identificación de las instituciones u organizaciones. Se resume aquí el desempeño táctico de cada institución, esto es, el nivel de desempeño alcanzado para cada una de las funciones esenciales que forman parte de su cartera de servicios. El informe final puede ser consultado en www.imesoamericano.org [1] Framework for the Creation and development of National Public Health Institutes. Draft Statement of the International Association of National Public Health Institutes. 21 de marzo de 2007. Ver también Koplan JP, Puska P, Jousilahti P, et al. Improving the world’s health through national public health institutes. Bull World Health Org. 2005;83:154-7. 10 (Belice, Costa Rica, El salvador, Chiapas y Quintana Roo en México, Nicaragua y Panamá las reportan con menor capacidad), así como la garantía y mejoramiento de la calidad de servicios de salud FESP 9 (El Salvador, Guatemala, Honduras, Quintana Roo y Nicaragua) y la regulación y fiscalización FESP 6 (Nicaragua, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Costa Rica, Quintana Roo las reportan con menor capacidad) lo cual requiere del apoyo técnico y la suscripción de convenios y alianzas interinstitucionales e intersectoriales tanto en el ámbito nacional, como regional e internacional. Una fortaleza hallada en la región es la capacidad para formar, capacitar y actualizar recursos humanos en salud pública (FESP 8), tanto para la conformación de cuados directivos dirigidos a los servicios de salud, como investigadores en áreas epidemiológicas, clínicas, básicas, sociales, entre otras. Dentro de las principales debilidades encontradas se destacan deficiencias en la planificación de los recursos humanos para la salud así como su alta movilidad, rotación y falta de evaluación del desempeño. En el campo de los recursos materiales y técnicos la ausencia de sistemas de información y divulgación de información válida para apoyar la toma de decisiones, cumplimiento parcial de los planes estratégicos, escasa toma de decisiones basadas en evidencia científica, gestión institucional limitada sujeta a cambios políticos y limitado acceso nuevas formas de comunicación y formación (Internet). Por su parte, se identificaron importantes oportunidades en el contexto regional como el apoyo político entre naciones, la cooperación técnico-financiera internacional a través de agencias, la existencia de múltiples foros de integración regional (COMISCA, RESCAD), la disponibilidad de financiamiento externo, las iniciativas mesoamericanas, la demanda creciente de evidencia por parte de organismos internacionales y el surgimiento de nuevas metodologías y métricas de evaluación cercanas a la región. El estudio identificó amenazas significativas para el desempeño de las FESP, como el crecimiento de la inestabilidad política en algunos países, la falta de continuidad en las políticas y programas de salud por los cambios de gobierno y la politización de las agendas de investigación en salud, las políticas económicas que no priorizan el sector salud, la disposición discontinua de recursos financieros particularmente para la investigación en salud, los constantes cambios en las prioridades de la cooperación externa y la ampliación de la agenda de intervenciones de salud pública reflejan un panorama financiero incierto para el cumplimiento de las FESP. Otros factores externos desfavorables para las FESP los constituyen el crecimiento de la violencia social, la falta de estrategias efectivas que estimulen el empoderamiento de la población y su participación en la toma de decisiones, la ausencia de planeación estratégica que responda a las necesidades de la población y no a los intereses del gobierno, el exceso de burocracia y la escasa fiscalización de la gestión de los fondos dirigidos a la salud. Algunas de las principales recomendaciones para potencializar las fortalezas y aprovechar las oportunidades fueron:
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